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Laboratorio de Experimentación del Nuevo Orden

¡Imperdible canción! Chile: la serpiente emplumada se levanta de su sueño...

martes, 27 de diciembre de 2011

En estado de colusión

Domingo 25 de diciembre 2011

En estado de colusión
Por Juan Pablo Cárdenas



La Corte Suprema acaba de anular un fallo del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y decide condenar a las tres empresas de telefonía celular por coludirse para impedir el ingreso de otros competidores en el negocio. La misma situación por la cual se acusa a las empresas avícolas y por las que se procesó a las tres principales cadenas de farmacias. Un delito reiterado cometido por empresarios y gerentes a objeto de repartirse el mercado del consumo, fijar precios y vulnerar flagrantemente los derechos de los consumidores. Millones de chilenos que están a la intemperie por estas prácticas económicas ilícitas que se demoran largo tiempo en ser sancionadas por la Justicia y ante las cuales se advierte la negligencia culpable de las autoridades políticas y los entes fiscalizadores. Así como de las organizaciones patronales y referentes profesionales que se cruzan de brazos frente a los flagrantes atentados éticos de sus afiliados.

El país tiene la sensación de que de la práctica de las confabulaciones y componendas se producen a escala general. El inicio de la post dictadura, que para algunos sería la transición a la democracia, se fundó en los arreglos secretos de la clase política, con los militares y los diversos poderes fácticos, mientras el pueblo combatía en las calles y reclamaba verdad, justicia y reparaciones que después de dos décadas se han conseguido muy limitadamente. Se trataba de darle impunidad a los crímenes de Pinochet, quien fue incluso rescatado y traído al país para impedir una sentencia internacional. Colusión que sirvió, asimismo, para dejar en la impunidad el gran despojo que se le hizo al Estado de sus principales empresas, para entregárselas a vil precio a los inescrupulosos “hombres de negocios” locales y, posteriormente, revendidas a los inversionistas extranjeros.

Colusión sistemática en el Parlamento para evitar o postergar por años importantes reformas políticas a fin de repartirse y perpetuarse en los cupos, fueros y prebendas legislativas, evitar una profunda reforma tributaria y negarle espacio a los ciudadanos en la toma de decisiones. Acuerdos cupulares para repartirse los cargos de los Tribunales, del Banco Central, los directorios de Codelco y otras reparticiones fiscales. Complicidad mutua de oficialistas y “opositores” para echarle tierra, por ejemplo, a los negociados en las obras públicas, el Transantiago y las municipalidades. Para darle, incluso, amparo en Chile a uno de los principales narcotraficantes del mundo, como Amado Carrillo, a quien se les brindo cédulas de identidad y visas para sus secuaces, a cambio de que viniera a “aceitar” las maquinarias electorales y el funcionamiento de los estudios de abogados expertos en defender delincuentes de alto calibre. O de “cuello y corbata”, como se los sindica.

Colusiones en el negocio del fútbol, para consolidar universidades con fines de lucro y repartirse amigablemente hasta las concesiones para la revisión técnica de los automóviles. Para “tercerizar” los trabajos de la gran minería del cobre y conseguir mano de obra con salarios que no alcanzan ni la mitad del de los contratados por Codelco. Confabulaciones entre el Consejo Minero y algunos medios de comunicación para urdir intrigas y conseguir la inhabilidad de un senador empeñado en que las grandes compañías paguen un royalty decente por vaciar nuestros yacimientos. Confabulación entre los gobiernos y la directiva de la CUT para burlar todos los años las demandas salariales, para comprar el voto de diputados “izquierdistas” como René Alinco que, a dos días de apoyar al oficialismo, va a La Moneda a cobrar su comisión. Bochornosa colusión para otorgarles a algunos fieles clientes electorales la pensión de los exonerados, sin que jamás hayan sido despedidos de su trabajo por razones políticas.

L as demoníacas colusiones al interior de la Iglesia Católica para realizar y tapar los abusos sexuales de obispos y sacerdotes. Karadimas, Cox y Ezzatis descarriados del Evangelio y cometiendo el más grave de todos los pecados: escandalizar a los niños. Así como se encubre, bajo pretexto del secreto de estado y la seguridad, los negociados de los militares en la adquisición de armas y los despropósitos que éstos cometen en su discrecionalidad protegida por los políticos que les temen. Lo que muy posiblemente condujo llevó a la muerte a un grupo distinguido de chilenos en la tragedia aérea de Juan Fernández.

Colusiones de los más prósperos mandamases del retail, también, para fijar los precios de los productos esenciales. Hasta para venderle al fisco la solidaria colecta argentina para las víctimas del terremoto, en un escándalo más en que aparece implicado un ricachón como Paulmann, paradójicamente celebrado como “emprendedor” en mérito del ingenio que tiene para esquivar las leyes laborales y tributarias.

Colusiones partidarias que ya se negocian para acomodarse a la posibilidad de que millones de votantes asuman su derecho a voto (pese a que ahora será solo será voluntario), a objeto de inhibir la concurrencia de los más jóvenes y pobres. Colectividades que pactarán y se concertarán sin apego alguno a sus convicciones políticas (si es que las mantienen), sin otro propósito que permanecer apegado a las diversas ubres fiscales. Suma y sigue en el país de las colusiones, gracias a que tenemos un régimen político todavía más pinochetista que democrático. Lo que se explica por la concentración y falta de diversidad informativa. En un modelo económico que se sustenta en la desigualdad. En la corrupción de la política, el sindicalismo y de los propios referentes éticos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

$hile: un gran panal de abejas explotado por sus amos ("La Bicicleta")


Columna de opinión de Pedro Serrano, Presidente de Fundación Terran, publicada en portal Chasquis.cl el 13 de septiembre 2011. Vea portal AQUÍ.

El esquema es simple, casi fome, la bicicleta, gran creación de la dictadura, se sostiene también gracias a algunos trucos llamados “de amarre”. A continuación explicaré formas y significados.

Tenemos un Estado rico, singularmente rico, la riqueza es tan connatural al país que ni siquiera nos damos plena cuenta, la riqueza está allí hace millones de años, es parte de nuestro ambiente, como el cobre que los antiguos chilenos explotaban hace más de un milenio y ya en esa época se quedaban atrapados, como lo indica “el hombre de cobre” que está en un museo de historia natural de New York. También nuestra riqueza forestal daba sombra a los mastodontes y los megaterios. Para que decir las riquezas oceánicas desde el tiempo de los plesiosauros. Riquezas ambientales y naturales de todos los chilenos.

De algún modo finalmente el Estado de Chile moderno es singularmente rico. Su gente trabaja y produce mucho dinero de esas riquezas. El dinero, un invento relativamente nuevo, generó una clase ambiciosa y experta en su dominio, que en Chile tiene desde siempre un 2% de la población y ha llegado, la riqueza, a concentrarse en unas cortas 7 familias, que dominan los medios de comunicación, la justicia, la ley, el congreso de la república y por supuesto la banca.

Al otro lado de la riqueza, en manos de ese 2%, está el sistema receptor de la bicicleta. Fundamentalmente conocido como “la Banca”, que incluye a la banca prestamista tarjetera, que se apellida como “retail”, puesto que no se encontró un nombre en español digno para el sector.

En medio de todo esto, estamos los que pedaleamos, vale decir, extraemos, cultivamos, pescamos, construimos, educamos, tramitamos, nos multiplicamos, cantamos, bailamos y consumimos.

Para hacer funcionar la bicicleta los pedaleantes deben realizar el más simple de los actos: Tomar dinero ganado con el sudor de sus 13 millones de frentes trabajadoras, desde la riqueza del Estado y pasarlo pedaleando, lo más intacto e intocado posible, a la banca. Como ya no existe la banca estatal hay que entender que es toda Privada. Esa es la bicicleta. Invento mundial, patentado en Chile con los altos auspicio de un golpe de Estado.

Los pedaleantes alimentados por tónicos para pedalear tan burdos como el kino, yingo, CDF, pantalla plana y autito, más un ingenioso sistema duopólico de medios de comunicación, cuyo objetivo, debemos reconocer bien logrado, es “estupidizar” lo más posible al mundo pedalero. Todos los pedaleantes son incentivados y reciben nuevas e ingeniosas formas de mejorar el pedaleo. Como por ejemplo, pasarle a la banca todas sus imposiciones, para que esta pueda especular en las bolsas del mundo, y 40 años después, reciba el pedaleante, ya muy viejo para alegar, una perfecta miseria, el truco se conoce como AFP. Tan bueno, que ha sido copiado como la maravilla por otros carteles latinoamericanos. Hay buenos trucos complementarios como las “Isapres”, seguros varios contra el miedo, inmobiliarias, crédito para vivienda, tarjeta de crédito para consumo tipo Polar, etc. Pero un truco genial para incentivar el pedaleo de la bicicleta, es el de la educación pagada del bolsillo propio o con créditos de todo tipo, esta última y genial mejora pedalera, hace que millones de pedaleantes le den al pedal por casi veinte años y queden endeudados con pedaleos intensivos por veinte años más, “todo sea por la educación de los hijos” y la movilidad social con limites, como dice el comercial pro pedaleo intensivo.

Lo genial del sistemita de bicicleta implementado, es que echa mano a todo aquello que en un país civilizado y de punta es un indiscutible derecho: salud, educación, jubilaciones, vivienda, etc. Los Países civilizados resuelven esto con buenos y proporcionales impuestos a las ganancias, royalties o impuestos a la extracción de riquezas de la patria y por supuesto, justamente, impuestos al lucro. Pero para eso hay que ser civilizado.

El principio del fin de todo este sucio asunto, parece que se da cuando todo lo que se conoce como “la familia política”, sostenida y coaptada por los dueños de la bicicleta y alimentados sus sueldos de excepción por los mismos pedaleros, se encuentra tan embadurnada con el fango que salpica la bicicleta, que pierde credibilidad y apoyo pedalero, debo decir “popular”, a niveles que hacen inestable al sistema y la cosa se comienza aponer difícil de manejar.

Eso está pasando en varias partes del planeta y por supuesto en Chile, donde las reuniones de los clubes de ciclistas, cacerola en mano, juntan a cientos de miles, que se dieron cuenta de todos los trucos antes descritos. Si dejan de pedalear el asunto se puede poner desastroso para unos pocos. No creo que sea tan difícil darse cuenta para los dueños de la bicicleta, que ya nos dimos cuenta.
Fuente: Terram.cl

jueves, 30 de junio de 2011


Cantemos al dinero
con el espíritu de la navidad cristiana.
No hay nada más limpio que el dinero,
ni más generoso, ni más fuerte.
El dinero abre todas las puertas;
es la llave de la vida jocunda,
la vara del milagro,
el instrumento de la resurrección.
Te da lo necesario y lo innecesario
el pan y la alegría.
Si tu mujer está enferma puedes curarla,
si es una bestia puedes pagar para que la maten.
El dinero te lava las manos
de la injusticia y el crimen,
te aparta del trabajo,
te absuelve de vivir.
Puedes ser como eres con el dinero en la bolsa,
el dinero es la libertad.
Si quieres una mujer y otra y otra, cómpralas,
si quieres una isla, cómprala,
si quieres una multitud, cómprala.
(Es el verbo más limpio de la lengua: comprar.)
Yo tengo dinero quiere decir me tengo.
Soy mío y soy tuyo
en este maravilloso mundo sin resistencias.
Dar dinero es dar amor.

¡Aleluya, creyentes,
uníos en la adoración del calumniado Becerro de Oro
y que las hermosas ubres de su madre nos amamanten!


Jaime Sabines

David Icke - Oxford Union (12 vídeos en español) Una opinión discutible, pero que llama a reflexión


El mundo es algo muy distinto a lo que nos han hecho creer